
Ciertamente que hablar de SOCIALISMO hoy es casi un reto. Los españoles dicen que tienen un gobierno “socialista” pese a que viven en un Reino; los chilenos dicen que tienen un gobierno “socialista” pese a que su economía, política y sociedad, se han cimentado bajo los preceptos del más salvaje neoliberalismo, y es una “concertación nacional” que siendo honestos, no derribó a dictadura chilena alguna, sino que el tirano que gobernó por 17 años, simplemente se cansó de mandar y acordó con los partidos políticos legitimados por él (los restantes o estaban en el exilio, o habían sido suprimidos por este) una transición, pero dejando intactas las estructuras de poder que el mismo tirano creo, es la dura verdad. De ahí, que no nos debe ser extraño saber que las políticas “socialistas” de estos gobiernos, o son tímidas o son inexistentes.
Pero están varios países latinoamericanos, que ni conviven con una Monarquía, ni pactaron nada con el régimen político previo, por el contrario lo derribaron (quizás de manera no tan tradicional), tales como: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc…, que si han dado un paso importante de cambio; aun así, yo no los considero SOCIALISTAS, creo que son PRE-SOCIALISTAS. Lamentablemente, pese a que sus gobiernos y líderes fundamentales deseen impulsar políticas más socialistas, estos enfrentan unas sociedades reticentes a los cambios, con unos aparatos burocráticos heredados del previo status quo político, la verdad bastante sólida y unida (estos aparatos), que por si misma impide casi cualquier cambio, al punto de que en Venezuela (por poner un ejemplo que conozco, como es obvio, de primera mano) parece que los lideres de la Revolución se dieron por vencidos y no solo no han tratado de desmontar el sobreviviente aparato, si no que inclusive se ha recurrido a crear estructuras paralelas para tratar de “burlar” a este aparato burocrático cuartorepublicano aun, por supuesto me refiero a las denominadas “Misiones”; pero como sabemos, no tardara para que la vieja burocracia también controle y destruya a estas, y no estoy diciendo pajuatadas de un Nostradamus criollo al uso, me refiero a que ya eso ha pasado, por ejemplo con la “Misión Vuelvan Caras” (y la “Misión Che Guevara” que sucedió a esta, va por el mismo camino), y no es el único ejemplo, tristemente.
Finalmente esta el caso único de Cuba. Debo confesar que me cuesta ser objetivo acerca de Cuba. Sin embargo, hare un esfuerzo por decir que: Yo no creo que en Cuba estemos en presencia de un SOCIALISMO puro, ideal y definitivo; pero creo que en el caso cubano se evidencia que son factores muchas veces exógenos al propio país (las presiones externas llevan, y con razón, al máximo líder, el comandante Fidel Castro, a proclamar cosas tan poco socialistas como: “la disidencia en una nación sitiada, es Traición”, ¿Cómo decir que no es así? Es obvio que las fuerzas exógenas (imperiales) impiden cualquier otro razonamiento, y sin duda yo diria lo mismo que el comandante Fidel bajo las mismas circunstancias), y es ahí donde entra en juego un concepto nuevo que necesariamente hay que mencionar: el SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, aun no definido del todo, pero cuyo principio (hasta donde se) parte del hecho, de que se intentara implantar el Socialismo sobre el ya moribundo Capitalismo (antes que los sumos sacerdotes del Capitalismo inventen e implanten un Nuevo Capitalismo); pero evitando en lo posible de cometer los errores de previas experiencias socialistas, llámese comunismo o lo que sea, y sobretodo “toreando” el nuevo catecismo tatuado en la frente de nuestras sociedades (gracias a la Globalización). Implantar un modelo como el cubano en otros países de Latinoamérica, aun de Venezuela, sería un suicidio, estaríamos convirtiéndonos en los continuadores del peor de los enemigos del Socialismo: Josef Stalin, estaríamos siendo lo nuevos Stalin (y no precisamente porque el comunismo cubano sea marxista-stalinista, que no lo es). Estaríamos matando por segunda vez al Socialismo. Simplemente, porque nuestras sociedades no lo aceptarían, y lo logrado hasta ahora, poco o bastante, se vendría abajo como un castillo de naipes.
En resumen, creo que los procesos internos de cambio (y giros hacía la izquierda) de cada país, deben seguir avanzando, pero debemos ser conscientes de que cada país tiene su propio ritmo. Por ejemplo, quizás nos molestemos algunas veces con Lula porque no termina de “despegar” y no termina de decapitar ese espíritu de “micro-imperialismo” que aun esta presente en una minoría de brasileños (por lo general con mucho poder político y económico), pero debemos entender que la situación interna de Brasil es mucho más compleja que la venezolana, por poner un ejemplo bien contundente. Seguramente el sucesor o sucesora de Lula deberá por obligación, ser más osado, pero hay que reconocerle a Lula, que al menos logró controlar una “cabeza de playa”. ¿Hay alguna diferencia entre la gestión de Cardozo y la de Lula? Del Cielo a la Tierra, y es esa la prueba de lo que digo, algo es algo. Lo mismo el caso uruguayo con Tabaré Vásquez; ¿Hay alguna diferencia entre la gestión de Battle y la de Tabaré? Del Cielo a la Tierra.
Pero están varios países latinoamericanos, que ni conviven con una Monarquía, ni pactaron nada con el régimen político previo, por el contrario lo derribaron (quizás de manera no tan tradicional), tales como: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc…, que si han dado un paso importante de cambio; aun así, yo no los considero SOCIALISTAS, creo que son PRE-SOCIALISTAS. Lamentablemente, pese a que sus gobiernos y líderes fundamentales deseen impulsar políticas más socialistas, estos enfrentan unas sociedades reticentes a los cambios, con unos aparatos burocráticos heredados del previo status quo político, la verdad bastante sólida y unida (estos aparatos), que por si misma impide casi cualquier cambio, al punto de que en Venezuela (por poner un ejemplo que conozco, como es obvio, de primera mano) parece que los lideres de la Revolución se dieron por vencidos y no solo no han tratado de desmontar el sobreviviente aparato, si no que inclusive se ha recurrido a crear estructuras paralelas para tratar de “burlar” a este aparato burocrático cuartorepublicano aun, por supuesto me refiero a las denominadas “Misiones”; pero como sabemos, no tardara para que la vieja burocracia también controle y destruya a estas, y no estoy diciendo pajuatadas de un Nostradamus criollo al uso, me refiero a que ya eso ha pasado, por ejemplo con la “Misión Vuelvan Caras” (y la “Misión Che Guevara” que sucedió a esta, va por el mismo camino), y no es el único ejemplo, tristemente.
Finalmente esta el caso único de Cuba. Debo confesar que me cuesta ser objetivo acerca de Cuba. Sin embargo, hare un esfuerzo por decir que: Yo no creo que en Cuba estemos en presencia de un SOCIALISMO puro, ideal y definitivo; pero creo que en el caso cubano se evidencia que son factores muchas veces exógenos al propio país (las presiones externas llevan, y con razón, al máximo líder, el comandante Fidel Castro, a proclamar cosas tan poco socialistas como: “la disidencia en una nación sitiada, es Traición”, ¿Cómo decir que no es así? Es obvio que las fuerzas exógenas (imperiales) impiden cualquier otro razonamiento, y sin duda yo diria lo mismo que el comandante Fidel bajo las mismas circunstancias), y es ahí donde entra en juego un concepto nuevo que necesariamente hay que mencionar: el SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, aun no definido del todo, pero cuyo principio (hasta donde se) parte del hecho, de que se intentara implantar el Socialismo sobre el ya moribundo Capitalismo (antes que los sumos sacerdotes del Capitalismo inventen e implanten un Nuevo Capitalismo); pero evitando en lo posible de cometer los errores de previas experiencias socialistas, llámese comunismo o lo que sea, y sobretodo “toreando” el nuevo catecismo tatuado en la frente de nuestras sociedades (gracias a la Globalización). Implantar un modelo como el cubano en otros países de Latinoamérica, aun de Venezuela, sería un suicidio, estaríamos convirtiéndonos en los continuadores del peor de los enemigos del Socialismo: Josef Stalin, estaríamos siendo lo nuevos Stalin (y no precisamente porque el comunismo cubano sea marxista-stalinista, que no lo es). Estaríamos matando por segunda vez al Socialismo. Simplemente, porque nuestras sociedades no lo aceptarían, y lo logrado hasta ahora, poco o bastante, se vendría abajo como un castillo de naipes.
En resumen, creo que los procesos internos de cambio (y giros hacía la izquierda) de cada país, deben seguir avanzando, pero debemos ser conscientes de que cada país tiene su propio ritmo. Por ejemplo, quizás nos molestemos algunas veces con Lula porque no termina de “despegar” y no termina de decapitar ese espíritu de “micro-imperialismo” que aun esta presente en una minoría de brasileños (por lo general con mucho poder político y económico), pero debemos entender que la situación interna de Brasil es mucho más compleja que la venezolana, por poner un ejemplo bien contundente. Seguramente el sucesor o sucesora de Lula deberá por obligación, ser más osado, pero hay que reconocerle a Lula, que al menos logró controlar una “cabeza de playa”. ¿Hay alguna diferencia entre la gestión de Cardozo y la de Lula? Del Cielo a la Tierra, y es esa la prueba de lo que digo, algo es algo. Lo mismo el caso uruguayo con Tabaré Vásquez; ¿Hay alguna diferencia entre la gestión de Battle y la de Tabaré? Del Cielo a la Tierra.

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