viernes, enero 15, 2010

USA como gran tribu guerrera


Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-01-2010

EE.UU. como gran tribu guerrera

Al Jazeera.Net

Traducido por S. Seguí


Según la tradición tribal de Yemen, cuando un conflicto se ha resuelto de manera pacífica, toda daga que haya sido desenvainada no puede volver a su vaina a menos que pruebe la sangre. Es tradición que, en este caso, se sacrifique un animal para satisfacer esta sed y restaurar el honor del dueño del arma.

Desde que terminó la Guerra Fría con el derrumbe de la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, sin dispararse un solo tiro y menos aún una sola ojiva nuclear, la región del Gran Oriente Próximo se ha convertido en un verdadero teatro de guerra.

Desde la guerra del Golfo, en 1991, hasta la invasión de Iraq, en 2003; desde Somalia, en 1993, a Yemen, en 2010, pasando por Afganistán y Pakistán, los militares de EE.UU. han realizado cualquier esfuerzo para demostrar su capacidad estratégica de actuación en lugares lejanos, y su capacidad para proteger y promover los intereses de EE.UU. y Occidente.

En poco tiempo, los medios militares y la guerra declarada y la ocupación sustituyeron a la diplomacia y el derecho internacional.

A cambio, el presupuesto del Pentágono casi se ha duplicado en relación con el nivel que tenía antes del 11 de septiembre, hasta superar los gastos militares combinados de todos los países del mundo, todo ello bajo el disfraz de la "guerra global contra el terror".

Por desgracia, los costosos fracasos de Iraq y Afganistán y otros países han demostrado que el mundo musulmán es demasiado terco para ser ofrecido como sacrificio en la búsqueda del liderazgo global.

Identidades tribales frente a identidades estatales

Desde entonces, las terribles guerras terroristas que han tenido lugar en las sombras de la globalización acelerada han debilitado las estructuras estatales y las instituciones, y han reforzado las identidades tribales y sectarias. Aun sin estar directamente afectados, algunos gobiernos han adoptado medidas preventivas mediante el fortalecimiento de su poder de control con más medidas de seguridad y más alianzas tribales.

EE.UU. y sus aliados regionales han dado más poder y financiación a líderes tribales, como en Iraq y Afganistán, para derrotar a la prolongada oposición islamista o a insurrecciones nacionalistas; del mismo modo, los enemigos de Estados Unidos han tratado de obtener así el apoyo de las tribus para su causa contra los "extranjeros".

Washington ha seguido los pasos del Reino Unido, que cuenta con una amplia experiencia en política tribal en sus ex colonias, al armar y financiar a líderes tribales para librar su guerra en Iraq bajo el disfraz de grupos como Despertar o Los hijos de Iraq.

Asimismo en Afganistán, donde EE.UU ha aprovechado su larga experiencia con las tribus del Norte, en la década de 1980, para recuperar la iniciativa contra el gobierno de Kabul, apoyado por los soviéticos.

En este proceso, los poderes tribales más destacados, y otros no tanto, han salido reforzados en todas las zonas de conflicto en el Gran Oriente Próximo mediante líderes no democráticos. Yemen, Libia, Jordania, Palestina e, incluso algunos Estados fallidos, como Afganistán y Somalia, han sido testigos de la aparición del poder y de las lealtades tribales.

Pero el fracaso de EE.UU y sus aliados en lograr la estabilidad –no digamos para proclamar la victoria– ha transformado poco a poco el panorama político en una coalición de tribus o en una tribu guerrera capaz de dominar a las demás.

"Hijos de América"

Esta transformación no se limita a Oriente Próximo. Comprometidas por la globalización y los dictados del mercado, los países más modernos, como EE.UU, junto a otros menos modernos, como Yemen, están actuando de manera y con medios primitivos.

A medida que su soberanía se ve comprometida por las decisiones, el capital, la mano de obra y los movimientos financieros de las empresas transnacionales, así como por la globalización de las comunicaciones y la cultura, muchos Estados compensan su papel cada vez menor sobre su economía y su cultura con medios alternativos propios de las identidades colectivas, tales como convocar a sus pueblos en torno a la bandera.

Con la llegada del 11 de septiembre y la "guerra contra el terror", la rabia, la humillación y el miedo lanzaron a EE.UU. a guerras de "conmoción y pavor", así como a la venganza, la tortura, y las “entregas extraordinarias” a lejanas prisiones de "enemigos combatientes" despojados de su humanidad misma.

Las políticas del miedo, inspiradas en el racismo y el nacionalismo más cínicos, impulsaron guerras que han comprometido los valores republicanos tradicionales y las libertades civiles, del mismo modo que sus guerras de propia elección han socavado su contrato social y sumido a los ciudadanos de EE.UU. en un frenesí colectivo.

En resumen, Estados Unidos de América, la más potente y avanzada democracia liberal, comenzó a actuar como la más agresiva de las tribus de todo el mundo. Y aunque gran parte de este cambio fue diseñado por el gobierno Bush, bajo el manto de la guerra contra el terror, la elección de Barack Obama ha desactivado las críticas a la guerra, ha reducido el movimiento por la paz y ha reunido el país, una vez más, bajo las banderas de la guerra.

En este proceso, la lealtad tribal sustituye al patriotismo; la venganza a la legalidad, y el “o estás con EE.UU. o en contra" ha destruido la solidaridad internacional e incluso la simpatía hacia este país tras los ataques del 11 de septiembre.

Guerra sin fin

A medida que la guerra asimétrica sustituye a la guerra convencional, en lugar de las batallas se producen bombardeos y matanzas, en lugar de bases militares hay escondites y salas de control remoto, en lugar del control de la población y la policía se desarrollan la propaganda y el terror, y las fronteras nacionales se ven superadas por nuevas líneas de fractura, que cruzan hasta el más pequeño estado de Oriente Próximo y la ciudad más importante de Occidente.

A medida que los afganos, pakistaníes, yemenitas y somalíes se presentan voluntarios para luchar e incluso morir en nombre de sus causas e identidades colectivas contra regímenes autocráticos corruptos, y se enfrentan a soldados y contratistas privados desmoralizados, aunque equipados a la última moda, ¿quién creen que ganará al final la partida?

Antes de responder, tengan en cuenta dos importantes lecciones aprendidas de la guerra asimétrica, que han sido ignoradas en la profunda transformación sufrida tras el 11 de septiembre.

En primer lugar, a largo plazo, la lealtad, el parentesco, el sacrificio y el sentido de justicia y pertenencia es más potente que la potencia de fuego.

En segundo lugar, el que lucha contra los terroristas durante algún tiempo es probable que se convierta en uno de ellos.

Todo lo cual exige un cambio en el completo paradigma de la actual “guerra global contra el terror" que mantiene a poblaciones enteras rehenes del temor y la guerra.

Continuará...

Marwan Bishara es analista político principal de Al Jazeera

S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.

Fuente: http://english.aljazeera.net/focus/imperium/2010/01/201011110202267810.html



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lunes, enero 11, 2010

AFRICOM, el último intento estadounidense de volver a colonizar el continente


Portada :: África
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2010

Africom, el último intento estadounidense
de volver a colonizar el continente



Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Los revolucionarios africanos tienen que dormir ahora con un ojo abierto porque Estados Unidos de América no se detiene ante nada en su intento de establecer Africom, un ejército estadounidense altamente equipado que residirá permanentemente en África para supervisar los intereses imperialistas estadounidenses.

A finales del año pasado el gobierno estadounidense intensificó sus esfuerzos por establecer un ejército permanente en África llamado Comando de África (Africom, African Command) como la última herramienta de la sutil recolonización de África.

Antes de que terminara el año pasado el general William E. Garret, comandante del ejército estadounidense para África, se reunió con los agregados de defensa de todas las embajadas africanas en Washington para vender a sus gobiernos la idea de un ejército estadounidense basado en África.

Los últimos informes de la Casa Blanca de este mes de enero indican que el 75% del trabajo del ejército se ha hecho a través de una unidad militar con base en Stuttgart, Alemania, y que el resto se dedica a conseguir un país africano que albergue al ejército y haga que las cosas se muevan.

Liberia y Marruecos se han ofrecido para albergar al Africom, mientras que la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC, en sus siglas en inglés*) se ha cerrado a toda posibilidad de que alguno de sus Estados miembros albergue al ejército estadounidense.

Otros países han permanecido en silencio.

Liberia tiene una larga relación con Estados Unidos debido a su historia de esclavitud, mientras que el descarriado Marruecos, que no pertenece a la Unión Africana y no celebra elecciones, puede que quiera al ejército estadounidense para que éste le ayude a suprimir cualquier levantamiento democrático.

La negativa de la SADC es una pequeña victoria para los pueblos de África en su lucha por la independencia total, pero el resto de los bloques regionales de África tienen que llegar todavía a una postura común, lo cual es preocupante.

El propio Estados Unidos quiere un país más estratégico que Marruecos y Liberia ya que el ejército será el epicentro de influyentes, articuladoras y protectoras políticas estadounidenses económicas y exteriores.

El otro peligro es que el Africom abra África como un campo de batalla entre Estados Unidos y grupos terroristas antiestadounidenses.

El Africom no es ni más ni menos que una cortina de humo detrás de la cual Estados Unidos quiere esconder sus medios de asegurar el petróleo y otros recursos naturales de África.

Los dirigentes africanos no deben olvidar que Estados Unidos y Europa han utilizado una y otra vez la fuerza militar como el único medio eficaz de cumplir su agenda y de asegurar que los gobiernos de cada país están dirigidos por personas sumisas a la disciplina estadounidense.

Por el hecho de residir en África, el Africom garantizará que los tentáculos de Estados Unidos lleguen fácilmente a cada país africano e influyan en cada acontecimiento a beneficio de Estados Unidos.

Al albergar al ejército [estadounidense] África habrá subcontratado su independencia militar a Estados Unidos y habrá aceptado el proceso que inicia su recolonización a través de un ejército que puede contener cualquier intento por parte de África de mostrar su propia destreza militar.

La pregunta fundamental es: ¿quién quitará el Africom una vez se establezca? ¿Con qué medios?

Debido a su origen el Africom será técnica y financieramente superior a cualquier ejército de un país africano y marcará el paso para el cambio de régimen en cualquier país a voluntad [de Estados Unidos], y también dará profundidad, dirección e ímpetu al esquema estadounidense de explotación de recursos naturales.

No cabe la menor duda de que en cuanto el ejército [estadounidense] sea operativo en África se revocarán todos los logros de la independencia.

Si los actuales dirigentes africanos sucumben a los deseos de Estados Unidos y aceptan la operación de su ejército en África, constarán en los anales de la historia como la generación de políticos que aceptó que prevaleciera el mal.

Hasta William Shakespeare se retorcería en su tumba y exclamaría: “Os dije que para que triunfe el mal basta con que los hombres de bien no hagan nada”.

No debemos olvidar que los africanos, que todavía se resienten de la humillación, de la subyugación, de la brutalidad y del complejo de inferioridad provocados por el colonialismo, no necesitan que se les haga retroceder a otra forma de colonialismo, aunque sea sutil.

El Africom ha sido controvertido en el continente desde el mismo momento en que el ex presidente estadounidense George W. Bush lo anunciara por primera vez en febrero de 2007.

Los dirigentes africanos no deben olvidar que bajo la administración de Barack Obama la política estadounidense respecto a África y al resto del mundo en vías de desarrollo no ha cambiado un ápice. Sigue siendo una política militar y materialista.

Los altos cargos tanto de la administración Bush como de la de Obama argumentan que el objetivo principal del Africom es profesionalizar a las fuerzas de seguridad en países clave de toda África.

Sin embargo, ninguna de las dos administraciones trata de considerar el impacto del establecimiento del Africom sobre partidos y gobiernos minoritarios, y sobre dirigentes fuertes considerados infieles, ni si Estados Unidos utilizará Africom para promover a dictadores amigos.

Los programas de adiestramiento y de armamento, y la transferencia de armas desde Ucrania a Guinea Ecuatorial, Chad, Etiopía y al gobierno de transición en Somalia indican claramente el uso de poder militar para mantener la influencia [estadounidense] en los gobiernos de África, que sigue siendo una prioridad de la política exterior estadounidense.

Con la Revolución Naranja Estados Unidos llevó al poder a los actuales dirigentes de Ucrania y se les está dando carta blanca para suministrar armamento a los conflictos africanos.

Los dirigentes africanos deben dar muestras de solidaridad y bloquear todo movimiento por parte de Estados Unidos para establecer sus bases en la madre patria, a menos que quieran ver un nuevo asalto de la colonización.

Si se permite que el Africom establezca una base en África, Kwame Nkrumah, Robert Mugabe, Sam Nujoma, Nelson Mandela, Julius Nyerere, Hastings Kamuzu Banda, Kenneth Kaunda, Augustino Neto y Samora Machel, entre otros, habrán luchado las guerras de liberación para nada.

Miles de africanos que murieron en las cárceles coloniales y en los frentes de guerra durante las luchas de liberación habrán derramado su sangre por nada si África es colonizada de nuevo.

¿Por qué debería el grupo actual de dirigentes africanos aceptar sistemáticamente la recolonización cuando han aprendido tanto del colonialismo, el apartheid y el racismo? ¿Por qué no iba el actual grupo de dirigentes africanos a tratar a la administración estadounidense de igual a igual y decirle a la cara que no necesita un ejército extranjero ya que la Unión Africana esta preparando su propio ejército?

Los dirigentes africanos no necesitan profetas procedentes de Marte para saber que la fascinación estadounidense por el petróleo, la guerra contra el terrorismo y el ejército se centrará ahora en África después de la aventura en Iraq.

* N. de la t.: La Comunidad de Desarrollo del África Austral (Southern African Development Community, SADC) es una organización intergubernamental creada en 1979 cuya sede se encuentra en Gaborone, Botswana. Su objetivo es fomentar una mayor cooperación e integración así como la cooperación política y de seguridad entre 15 Estados del África austral (Angola, Botswana, Lesotho, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, República Democrática del Congo, Seychelles, Sudáfrica, Swazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabwe).

Tichaona Nhamoyebonde es un politólogo que reside en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Fuente: http://allafrica.com/stories/printable/201001070715.html



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viernes, enero 01, 2010

Las nuevas tendencias en la situación mundial

En un analisis divulgado por el Diario del Pueblo de China, en su portal en español, el dia 24 de diciembre de 2009, se presentan tres tendencias geopoliticas que se iran desarrollando en los proximos años. A continuación dicho analisis:



Las nuevas tendencias en la situación mundial


La actual situación mundial está experimentando grandes cambios, y presenta tres tendencias de significación profunda.

Primero, EEUU comienza a presentar síntomas de decadencia. Después de la entrada del presente siglo, en vista de que el Gobierno norteamericano está profundamente atrapado en las guerras de Afganistán e Irak sin poder salirse de los atolladeros, cierta gente en EEUU comienza a hablar de la decadencia de la influencia y el poderío de EEUU. A partir del estallido de la crisis financiera global, se multiplican en el seno de EEUU y en la comunidad internacional comentarios sobre la “recesión de EEUU”. El Comité Nacional de Inteligencia de EEUU publicó hace pocos días un informe de evaluación estratégica señalando: “EEUU verá debilitar en gran medida su predominio en el mundo antes de 2025. En el campo de las fuerzas armadas en que ahora goza de superioridad, verá también disminuir su importancia.”

Para determinar el comienzo de la decadencia de EEUU, no se niega que en un período bastante largo en adelante EEUU siga siendo la potencia de mayor poderío integral, sino que se basa en los siguientes puntos: Primero, el peso que representa la economía norteamericana en el volumen total de la economía mundial está reduciéndose, y la hegemonía del dólar norteamericano enfrenta desafíos cada vez más serios. Segundo, bajo el impacto de la crisis financiera global, el modelo económico de que EEUU depende para desarrollar su mercado libre sufre contestación seria. Terceero, la influencia de EEUU en los asuntos mundiales se ve debilidada.

Segundo, comienza a modificarse la gran disparidad de fuerzas entre el norte y el sur. Durante un período prolongado, los países desarrollados juegan un papel protagonista en el orden político y económico de la comunidad internacional, y acaparan casi por completo la voz en el manejo de los asuntos mundiales. Y los países en vías de desarrollo se hallan en una situación de marginación. Pero en los últimos años bajo la influencia de la globalización económica, algunos países en vías de desarrollo prestan atención a poner en juego las funciones reguladoras de sus gobiernos, y no copian mecánicamente el modelo económico de los países desarrollados de Occidente. Han logrado desarrollar su economía a ritmo relativamente acelerado, y están denominados como “economías del mercado emergente” o “países emergentes”. Suman unos 30 países, incluyendo principalmente a China, India y Brasil.

Los “países emergentes” llevan consigo una serie de cambios: Primero, han disminuido las disparidad de poderío económico con los países desarrollados. Según las estadísticas, en los últimos diez años, el desarrollo económico de los países en vías de desarrollo supera al de los países desarrollados en más del doble. Esto se mantiene incluso bajo el impacto de la crisis financiera global. Segundo, el cambio del poderío económico ha aumentado la conciencia de los países en vías de desarrollo sobre la importancia de su unión para fortalecerse. Han surgido diversas clases de organizaciones regionales, y éstas juegan un papel cada vez más importante en la escena internacional. Frente a los países occidentales, manifiestan una determinada independencia y autonomía en el manejo de ciertos problemas importantes internacionales. Tercero, a raíz de los profundos cambios de la paridad de fuerzas entre el sur y el norte, el orden político y económico, manipulado durante largo tiempo por unos pocos países desarrollados, enfrenta graves desafíos, y se oye voces cada vez más altas exigiendo reformas. La crisis financiera global ha impulsado la sustitución de G7 y G8 por G20. A pesar de que actualmente el poderío económico de los países en vías de desarrollo es inferior al de los desarrollados, la comparación de fuerzas entre el norte y el sur sufre un cambio de calidad a largo plazo.

Tercero, el problema de desarrollo ha pasado a ser el problema de núcleo del mundo contemporáneo. La competencia de poderío integral ha pasado a ser el contenido principal en las relaciones internacionales. Su connotación, agudeza y complicación no se registran nunca antes en las relaciones internacionales. Las contradicciones entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados en torno al problema de desarrollo han pasado a ser las contradicciones principales del mundo contempráneo. Los focos de lucha entre las dos partes están en mantener o reformar el actual orden político y económico que está en mano de los países desarrollados. Las superpotencias, para impedir la emergencia de otros países, recurren a todos los medios, incluido los financieros, además de continuar con sus amenazas militares. Como resultados del desarrollo de la globalización económica, los países mantienen lazos cada vez más estrechos, y se observa que cada vez más problemas requieren la coordinación de la comunidad internacional. Los países desarrollados y los en vías de desarrollo, en vista de su diferente nivel de desarrollo, comparten intereses. Pero la tesis de “responsabilidad compartida” ha pasado a ser un pretexto altisonante de los países desarrallado para descargar su responsabilidad y su crisis en los países en vías de desarrollo.

Las tres tendencias arriba expuestas tendrán una gran influencia en la evolución de la situación internacional, y merecen atención y seguimiento estrechos.


(Pueblo en línea)

24/12/2009


http://spanish.peopledaily.com.cn/31619/6851547.html